Prólogo

Pocas veces una contrarreloj de un mundial había levantado tanta expectación. Quizás, porque seguimos esperando un recorrido innovador en la carrera ruta y ese trazado mixto – con una auténtica pared de 4 km para finalizar – ponía picante a la cita de Bergen. Esa es la teoría, pero la práctica es que todos estábamos deseando ver el enfrentamiento entre Chris Froome y Tom Dumoulin, probablemente los dos mejores ciclistas del año que todavía no se habían visto las caras.

El Confi OK
El pódium de Bergen, el primero que han compartido Froome y Dumoulin – ©El Confidencial

La CRI de Bergen lo tuvo todo. Emoción, debates sobre cambiar o no de bici e incluso alfombra roja para abandonar la cabra y coger la bicicleta de carretera. La mañana empezaba con cambios de bici, equilibrismos de Lutsenko y una previsión de lluvia que se cumplió cuando salieron los grandes favoritos. Entonces se acabaron las especulaciones, los cambios de bicicleta y comenzó el espectáculo en un recorrido precioso donde el público copaba cada esquina. La realización y el control de tiempos también estuvieron a la altura.

Entonces apareció Tom Dumoulin, ese corredor que teníamos un tanto olvidado tras su exhibición en el Giro. Regresó para copar los titulares, dominar completamente la carrera en el trazado llano y ampliar todavía más las diferencias en el repecho final. No fue un mal día de Froome – y es duro decir esto porque estuvo a punto de ser doblado por el holandés – pero es que el ganador del Giro se salió del mapa para vestirse de arcoíris por primera vez. El británico – más castigado tras acabar la Vuelta hace dos semanas – se tuvo que conformar con el bronce, mientras Primoz Roglic se colaba con mucho mérito entre los dos favoritos.

Fue un bonito prólogo del libro abierto por escribir en el futuro. Froome retorciéndose sobre la cabra mientras su rival de los próximos años en las grandes vueltas le comía terreno. Dumoulin le mandaba un mensaje claro entre pedalada y pedalada: nos vemos en el Tour. Ese donde quizás el Sky y Froome por fin tengan un rival que le pueda buscar las cosquillas. Uno que sube tan bien como ellos y que incluso es mejor en contrarreloj. Tras sacar el arcoíris en medio de la lluvia, desde lo más alto del fiordo de Bergen, la sonrisa de Dumoulin era el reflejo de la de miles de amantes del ciclismo. El rival generacional ha llegado, así que el Tour 2018 ya está tardando en comenzar.

Insbruck
La otra gran noticia de la semana es la presentación de este brutal recorrido para el Mundial de 2018 en Insbruck – ©UCI

De momento nos tendremos que conformar con la prueba en ruta del Mundial, esa que repite ingredientes de los últimos años y donde los ciclistas españoles tienen muy pocas posibilidades. Ayer Izagirre y Castroviejo estuvieron discretos, pero tampoco era el mejor recorrido para sus características. Hablando de recorridos, es interesante echarle un ojo al que se nos viene el año que viene en Innsbruck, en medio del Tirol. Por fin viviremos un Mundial para escaladores, como ese de Duitama donde Olano e Indurain firmaron un doblete histórico, lo que significa que el panorama de favoritos cambiará por completo dentro de un año. El domingo será otra historia, una donde a los ciclistas patrios – si nadie lo evita – volverán a actuar como actores de reparto.

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