Insistir

Corría el año 2011. David Moncoutié se paseaba en las fugas de la Vuelta, Peter Sagan arrasaba en los sprints y Bradley Wiggins era el jerarca máximo del Sky calentando para su histórico año 2012. Era un Vuelta diferente, con el modelo a prueba y con finales en alto largos pero sin la dureza suficiente como para marcar grandes diferencias. En uno de ellos, en Manzaneda pudimos ver en primera persona como Wiggins – el maillot rojo – no iba. A su lado se descolgó un corredor desconocido para todos como Chris Froome, que acabó cediendo unos segundos de oro en su batalla final por el rojo por Juanjo Cobo. Seis ediciones después – y con unos cuantos decepciones más a la espalda – Froome por fin se ha quitado su espina clavada con la Vuelta Ciclista a España.

Froome
En su twitter Froome dejó claro que había sido su gran vuelta más dura – ©

Muchas imágenes se tuvieron que pasar por la cabeza de Chris Froome llegando a la cima del Angliru. Intentaba regalarle la victoria a su compañero Poels, pero no fue capaz en el día en el que todo el país se rendía a Alberto Contador. Ese Contador que le birló la Vuelta del peregrino, la que acabó en Compostela en 2014 y a la que el de Pinto llegó más fresco a la tercera semana. También se acordaría Froome de su fatídica llegada a Andorra en el 2015, perdiendo todas sus opciones con un golpe contra el muro. Y el último recuerdo, el que más duele, esa fuga de Formigal donde Quintana y Contador lo dejaron con el molde y sin la Vuelta de 2016. Todo ha pasado, todo duele menos porque después de tanto sufrimiento el británico suma un doblete histórico.

Lo hace en una temporada extraña, en la que se quedó en blanco antes del Tour y donde consiguió solo las victorias importantes. Esa donde sacrificó su descanso y sus critériums para lograr por fin el doblete y ponerse a la altura de grandes como Anquetil y Hinault. También, será la campaña en la que el ciclismo moderno descubrió que el doblete es posible gracias al equipo, el dream team del Sky que se ha comportado de forma espectacular en las dos carreras. Ahora solo queda preguntarse cuales serán los próximos objetivos del dominador de las grandes vueltas.

MIkel
Froome buscará nuevos objetivos. Eso sí, en un Sky donde ya no estará su mejor escudero hasta ahora: Mikel Nieve. ©La Vuelta

El Tour estará en el calendario, buscando seguir la tradición de los grandes campeones de sumar cinco entorchados, pero el Giro tiene que empezar a ser un objetivo importante para redondear el palmarés del británico. Por allí solo apareció en su época del Barloworld con unos resultados muy pobres, pero el ciclista del Sky ya ha dejado claro que le gustaría volver a la carrera italiana para vestirse de rosa, el color que le falta. También sueña con volver a la Vuelta, esa carrera que ha dignificado más que nadie durante los últimos años. Esa carrera que ha conseguido hacer más grande y que por fin le ha devuelto todo el cariño que se merecía en forma de victoria.

Lo que está claro es que Chris Froome nos ha demostrado en estos años que en el ciclismo – y en la vida – para conseguir tus objetivos nunca debes de dejar de insitir.

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