El curioso caso de Alejandro Valverde

Hay ciertos dichos en la profesión que sirven para todo. Son frases hechas, repetidas hasta la extenuación, que en ocasiones toman forma de verdades absolutas. Esas que acaban poblando el imaginario colectivo del deporte sin una razón muy clara y que en muchas ocasiones no tienen un fundamento empírico. Sin embargo, siempre existe la excepción que confirma la regla. Hablamos de una de las frases que conforma el abecedario del ciclismo actual y que sigue siendo una verdad como un templo: Alejandro Valverde, uno de los pocos ciclistas capaces de ganar desde enero hasta octubre.

Alejandro Valverde ha firmado su mejor comienzo de la temporada a sus 37 años

Tuve la suerte de charlar con el “Bala” en la presentación del equipo Movistar. Los ciclistas se ponían de gala y planificaban una temporada que ha comenzado de un modo estelar para el ciclista murciano. En broma, le decíamos que cada año parecía más joven, como Benjamin Button, y él sonreía diciendo que lo que le mantenía así es la ilusión. Esa que va creciendo en cada una de sus campañas como profesional. De hecho, en esa misma conversación dejaba claro que estaba deseando empezar a competir y a entrenar, porque la pasión por la bicicleta es algo innegociable y que se manifiesta del mismo modo atacando en el Muro de Huy o apretando a tu grupeta en un entrenamiento rutinario.

Valverde en Lieja - Altas pulsaciones
La victoria más especial de Valverde. Su cuarta Lieja con Scarponi en el recuerdo. @CyclingWeek

Ese es Alejandro Valverde, el ciclista total, que con 37 años corre sin presión y movido por las ganas de disfrutar hasta el final. Comenzó la temporada ganando en Murcia y arrasando en Andalucía con grandes victorias, para continuar con sus exhibiciones en Catalunya – con un Marc Soler que merece por lo menos una mención – y en País Vasco. Victorias de prestigio, que se quedaron como un aperitivo del menú del Bala una vez que llegaron las Ardenas. En Amstel, donde nunca ha ganado, siguió la rueda de Van Avermaet y perdió una oportunidad de oro; todo para resarcirse en su querido Muro de Huy donde dominó como quiso y también en Ans para ganar su Lieja más especial con Michele Scarponi en el recuerdo.

Sin presión y con más ilusión que nunca Valverde quiere hacer bueno el dicho de que puede ganar desde enero hasta octubre

Valverde es el “pichichi” ciclista del año con once victorias y su contador particular está en las 108 y subiendo. Ahora vela armas en Sierra Nevada para preparar sus próximos objetivos en forma de grandes vueltas. Ayudará a Nairo en el Tour de Francia y será el líder absoluto del Movistar en una Vuelta a Ciclista a España que ahora mismo es su gran objetivo del año. En el horizonte aparecen Bergen y el arcoíris, pero está claro que  antes del Mundial Valverde nos tiene preparada alguna que otra exhibición. Sobre todo si vemos al corredor ofensivo y calculador de principio de año.

Todos sabemos que estamos en la recta final de la trayectoria de un ciclista inolvidable, irrepetible, con el que las comparaciones será odiosas. Porque aunque el relevo exista y aparezca en su propio equipo con nombres como Marc Soler o Rubén Fernández, será imposible encontrar otro talento igual. La culpa es de Alejandro Valverde, el ciclista empeñado en cumplir con su tópico, ese que puede ganar (y gana) desde enero hasta octubre.

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